Los resultados enero-marzo se han visto afectados por el impacto del COVID-19. Quabit ha adoptado rápidas medidas operativas y de reducción de costes

Quabit cierra el trimestre con 2.149 viviendas en fase de entrega y construcción, y 1.639 viviendas en su cartera de preventas

Crecen las entregas un 471% con 177 viviendas a las que se suman otras 187 viviendas más hasta el 31 de mayo.
Aumenta la cifra de negocio un 69% hasta los 29 millones debido fundamentalmente al mayor número de entregas.
La Deuda Neta comienza a estabilizarse (+3%) y se irá reduciendo en 2020.
La compañía contabiliza una provisión en su cartera de suelos en planeamiento por importe de 37 millones de euros.

Madrid, 16 de junio de 2020.- Durante los tres primeros meses del año, Quabit Inmobiliaria ha entrado ya en una fase de entregas relevante que se hará más pronunciada y se materializará de manera consistente durante los próximos trimestres. En concreto, en el primero de este año ha entregado 177 viviendas, lo que supone un incremento del 471%. A pesar de los efectos de la pandemia en el mercado residencial, no se observa un impacto relevante en las entregas previstas de las promociones terminadas, y suma otras 187 viviendas más hasta el 31 de mayo.

En paralelo, ha cerrado el trimestre con 2.149 viviendas en fase de entrega y construcción con 477 millones de facturación prevista.

Entre enero y marzo han arrancado las obras de 243 viviendas (4 promociones). Adicionalmente, se han obtenido certificados de fin de obra para 138 viviendas y licencias de primera ocupación para 309.

La tendencia positiva que seguían los niveles de preventas en los dos primeros meses del año (+6%) se ha visto afectada negativamente por el impacto del COVID-19 y del cierre temporal de los puntos de venta, lo que ha supuesto una disminución del 31% hasta las 132 viviendas durante el primer trimestre de 2020. Por el contrario, desde el 15 de marzo no se aprecia un número significativo de resoluciones.

A nivel operativo, no obstante, la cobertura de ventas es amplia. La cartera de preventas se sitúa en 1.639 viviendas, un 33% más que a 31 de marzo de 2019, equivalente a 335 millones de euros de ingresos futuros, y que representa el 57% de la cartera comercial actual (en total 2.879 viviendas).

 

Ligera mejora de los resultados operativos. Resultado neto afectado por el deterioro de activos
En este escenario, Quabit ha mejorado ligeramente sus resultados operativos con una cifra de negocio de 29 millones de euros, un 69% más que en el mismo periodo de 2019, debido, fundamentalmente, al mayor número de entregas y a la aportación de 2,1 millones de euros de ingresos con terceros correspondientes a Quabit Construcción (antes Rayet Construcción).

El EBITDA del primer trimestre se ha mantenido en línea con el de 2019, con una ligera mejora del 2%, aunque continúa en negativo (–1 millón de euros).

El Resultado Financiero (–1,6 millones de euros) refleja al mayor coste y volumen de deuda no activable en existencias y la ausencia de efectos extraordinarios positivos, como el que se produjo en el primer trimestre del pasado año (dación en pago para cancelación de deuda).

Con respecto al Resultado de Explotación (–39 millones de euros), se ha visto impactado negativamente por la provisión de deterioro registrada en marzo de 2020, por un importe de 37 millones. 

La Deuda Neta se estabiliza y aumenta solo un 3% hasta los 309 millones de euros. A lo largo de 2020 se irá reduciendo como consecuencia de las entregas de viviendas.

La compañía posee un banco de suelo consolidado con cerca de 800.000 metros cuadrados edificables de los que, aproximadamente, el 70% corresponde a suelo ready to build y el 30% está en planeamiento. Se trata de una cartera atractiva por su ubicación (en zonas con alto potencial de demanda fuera de los centros urbanos), y por la tipología del producto residencial a desarrollar (con un peso significativo de la unifamiliar), todo ello en línea con la potencial nueva demanda actual.

 

Medidas extraordinarias para afrontar el impacto del COVID-19
Quabit se encuentra en pleno proceso de evaluación del impacto económico de la crisis del COVID-19 en sus previsiones financieras para los próximos meses y, en un primer análisis, ha procedido a registrar la mencionada corrección de valor de sus suelos en planeamiento, que son los que mayor impacto podrían recibir ante las incertidumbres derivadas de la crisis de la pandemia.

Además, ha congelado las inversiones en suelos y ha reducido sus gastos operativos. En este sentido, el Consejo de administración acordó el 30 de abril una reducción del 20% de su salario bruto. También, el pasado 7 de mayo se hizo efectivo un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) por causas productivas que ha afectado aproximadamente al 66% de la plantilla.

También se han paralizado temporalmente 4 obras de construcción en promociones con un bajo nivel de preventas. No obstante, disponer de una constructora propia se ha convertido en una ventaja competitiva para Quabit porque le ha permitido asumir de manera ágil la ejecución de las obras de sus promociones adjudicadas a terceros que han presentado problemas por el COVID-19.

Desde la declaración del estado de alarma, Quabit ha estado monitorizando la situación y diseñando protocolos de actuación para tratar de minimizar los efectos de esta crisis en el negocio de la compañía. En este sentido, Quabit aceleró su proceso de digitalización y diseñó el ‘Programa Quabit de Compra Online’ que ha supuesto la evolución de sus canales de comercialización habituales, la activación de nuevos servicios (como la pre-reserva online, los tours virtuales y las videollamadas, entre otros), y la implantación de la plataforma de firma digital con mayor rango legal y seguridad jurídica para las firmas de reservas y contratos de compraventa.

“Hasta la declaración del estado de alarma, –explica el Presidente de la compañía– el sector se encontraba en un fase madura del ciclo y el comportamiento de la actividad promotora de Quabit era bueno. Sin embargo, la crisis del Covid-19 ha impactado de manera extraordinaria en la economía española afectando negativamente a la demanda de viviendas. Aún es pronto para conocer su alcance definitivo, lo que sí está claro es que el inmobiliario es uno de los sectores con un impacto directo en el empleo y su recuperación será clave para la dinamización de la economía. Por ello, hay que apostar por medidas que faciliten la continuidad de los proyectos que ya estaban en marcha o a punto de iniciarse, agilizar los trámites de las licencias de obra y de primera ocupación, y, fundamental, apoyar la compra de primera vivienda con financiaciones específicas, ayudas fiscales o avales al comprador para llegar a ese segmento de la población solvente, pero con falta de ahorros”.